Argentina retrocede en varios indicadores internacionales vinculados con la transparencia y la corrupción

Marcelo Bermolén, director del Observatorio de la Calidad Institucional de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, analiza los desempeños de cada gobierno desde el 2012, a partir de los resultados de varios indicadores de percepción de la corrupción en la gestión gubernamental, Ellos son el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, elaborado por la ONG Transparencia Internacional y los indicadores del Estado de Derecho, a nivel global,  y el factor de “ausencia de corrupción en el gobierno” de la organización World Justice Project. En todos los indicadores se verifica un claro descenso marcando hitos históricos o volviendo a niveles de hace 10 años.

Buenos Aires, 10 de febrero de 2026 – Los más recientes indicadores internacionales sobre transparencia y corrupción vuelven a encender señales de alerta sobre la calidad institucional en la Argentina. Tanto el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, elaborado por Transparencia Internacional, como el indicador global del Estado de Derecho y el factor de  “ausencia de corrupción en el gobierno” de la organización World Justice Project, muestran un retroceso significativo del país, con caídas que lo devuelven a niveles de hace una década o marcan nuevos pisos históricos. A partir de estos datos comparables desde 2012, este análisis examina la evolución de los distintos ciclos presidenciales y permite observar que, lejos de consolidarse una mejora sostenida, la Argentina atraviesa una nueva fase de estancamiento e involución en su lucha contra la corrupción.

Transparencia Internacional

Cómo lo hace desde 2012, la ONG Transparencia Internacional, con sede en Berlín, difundió hoy un nuevo ranking del Índice de Percepción de la Corrupción. En ese marco, Marcelo Bermolén, director del Observatorio de la Calidad Institucional de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, analiza sus resultados y los compara con los obtenidos en los ciclos presidenciales previos:

  • “Argentina no sólo vuelve a ser desplazada en la lucha contra la corrupción, sino que muestra una peligrosa involución que enciende luces amarillas de alerta a mitad del mandato presidencial de Javier Milei, que aunque prometió ser diferente, acentúa su parecido -en cuanto a resultados- con las administraciones filo-kirchneristas”.
  • “El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional (TI), expone con preocupación que la cruzada contra ese azote no ha evidenciado progreso alguno durante los dos primeros años de gestión del presidente Javier Milei, a punto tal que ha perforado el peor indicador de la gestión del ex presidente Alberto Fernández -acontecido en el último año de su presidencia-, de apenas 37/100 (IPC 2023). Con este nuevo declive, Javier Milei lleva al país a 36/100 y del puesto 99° al 104°, entre 182 países”.
  • “Argentina se mantiene rezagada en puntaje y posiciones, mezclada entre el conjunto de los países más postergados, muchos de ellos pertenecientes a Latinoamérica como Colombia 37/100 (-2), Brasil 35/100 (+1), Ecuador 33/100 (+1), Perú 30/100 (-2), Bolivia 28/100 (=), México 27/100 (+1), Paraguay 24/100 (=) y Venezuela que cierra el lote con apenas 10/100 (=)”.
  • “Sin embargo, se ubica muy por debajo de los líderes indiscutibles de la transparencia regional, que siguen siendo Uruguay que -pese a retroceder- se mantiene entre los primeros 20 países con una puntuación de 73/100 (puesto 17°), y Chile con 63/100 (puesto 31°).”
  • “América se muestra con corrupción extendida, polarizaciones exacerbadas, giros ideológicos, experimentos populistas y deterioros institucionales, que han provocado que el promedio del continente vuelva a estancarse en 42/100 (tras descender levemente el año anterior), valores que de todos modos superan cómodamente la débil performance argentina del 2025.
  • “Las puntuaciones del Índice de Percepción de la Corrupción, sólo pueden confrontarse de manera confiable a partir de 2012 -tras un cambio metodológico de Transparencia Internacional- lo que permite desde allí hacer comparaciones entre los distintos países y para un mismo país -año tras año-. Esa medición para el caso argentino arranca con el segundo mandato de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y resulta el primero en considerarse si uno hace una comparación retrospectiva”.
  • “La ex mandataria arrancó su último gobierno con 35/100 ubicando al país en el puesto 102°, mientras que su segundo año -de esa gestión- mostró el descenso de un punto (34/100) llevando a la Argentina al lugar 106°. Comparativamente, resulta ser la misma pérdida de puntaje en la materia que hoy muestra el presidente Javier Milei de un año a otro (de 37/100 a 36/100) y una ubicación similar en el ranking con aquella, para un segundo año de gestión (posición 104°). Ambos Presidentes son los únicos que descendieron a la Argentina más allá del puesto 100°.
  • “La ex Presidenta se despidió de la gestión con un pobrísimo 32/100 que se constituye en el puntaje más bajo de la serie argentina hasta el presente. Es decir que su administración perdió entre 2012/2015, en su desempeño nodal, 3 puntos en el indicador global y cayó del puesto 102° al 106°”.
  • “El ex presidente Mauricio Macri fue el único mandatario que elevó las marcas del indicador de Transparencia internacional, año tras año, hasta mejorar 13 puntos en su periodo central de gobierno (2016-2019) desde los 32/100 de puntuación heredados de Cristina Fernández de Kirchner, a los 45/100 con que cerrara su gestión (el más alto de la serie). En su mandato la Argentina escaló del puesto 106° al 66° subiendo 40 lugares, obteniendo un conveniente aprobado que logró sacar a la Argentina de la constante y vergonzante desaprobación. Buena parte de esa mejora se debió al efecto OCDE y a las exigencias y presiones de aquella organización de cooperación internacional para que Argentina sancionara una batería de leyes imprescindibles para cumplir con la aspiración del país a ingresar a ese organismo internacional. En su segundo año de gobierno Mauricio Macri mejoró su marca inicial de 36 a 39, y las posiciones al escalar del puesto 95° al 85°.”
  • “El mandato del ex presidente Alberto Fernández se constituye en el de mayor caída en el Indicador de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional, perdiendo 8 puntos en sus cuatro años de gobierno (2020-2023) pasando de 45/100 a 37/100 y llevando al país durante su presidencia del puesto 66° al puesto 98°, licuando los leves y progresivos esfuerzos de la administración anterior. En su segundo año de gestión mostró una pérdida de cuatro puntos (de 42 a 38) respecto de su comienzo y un descenso abrupto de 18 lugares (del puesto 78° al 96°).
  • En síntesis, Cristina Fernández de Kirchner ostenta el peor indicador con 32/100 al cierre de su mandato final, Alberto Fernández la mayor caída en el índice con un descenso de 8 puntos, y Mauricio Macri resulta -por el momento- el único ex presidente en mejorar año a año y ostentar el mayor ascenso en el indicador con una suba de 13 puntos de punta a punta de su mandato y en relación a lo heredado. Javier Milei con su performance 2024 y 2025 obtiene estancamientos y retrocesos que lo emparentan a la efectividad de los gobiernos filo kircheneristas en su lucha contra la corrupción.
  • Los recientes eventos vinculados a las renuncias en la UIF, al escándalo del INDEC, y la creación de la Oficina de Respuesta Oficial -para “desmentir operaciones de los medios y la casta”-, son síntomas de que el clima institucional construido se ahondará, mientras se ratifica una visión de hacer las cosas.
  • Lo cierto es que a mitad del mandato de Javier Milei la Argentina se mantiene en materia de lucha contra la corrupción en los valores de más de una década atrás, sosteniendo su paupérrimo promedio histórico en la batalla contra la corrupción -que para este indicador-  se sitúa en 37,35/100”.
  • “En síntesis, el promedio alcanzado durante los dos primeros años de la gestión libertaria (36.5/100), no dista mucho del que obtuviera Cristina Fernández de Kirchner en el mismo período de su segunda gestión (34.5/100).”

World Justice Project

El indicador de Transparencia Internacional no es el único que revela el deterioro de la lucha contra la corrupción en tiempos de Milei. Así el indicador a nivel global del estado de derecho de World Justice Project, muestra un descenso en la puntuación general de Argentina, obteniendo para 2025 a nivel general 0,54 versus los 0,55 del 2024 (en una escala que va de 0 a 1). Lo mismo sucede con el factor específico referido a la “ausencia de corrupción en el gobierno” que también desciende en 2025  a 0.45 versus los 0.46 alcanzados en 2024.

Análisis general

  • Parece sorpresivo, pero el aplazo en la materia era completamente previsible. Desde el inicio de la gestión del actual mandatario, se evidencia un deterioro de  la calidad institucional, una pérdida de la transparencia, resistencia a la rendición de cuentas y una nula política de lucha contra la corrupción. A lo que se han sumado escándalos propios de corrupción -bajo investigación-, surgidos durante su administración (bastan recordar el caso Libra, el caso Andis -Spagnuolo- y el caso Espert, entre los más destacados).
  • El entramado de decisiones negativas vinculadas a la institucionalidad que se fuera cimentando a lo largo de su gestión incluye: restricciones al acceso a la información pública; falta de articulación, independencia y autonomía de los organismos de control; modificaciones del funcionamiento de los servicios de inteligencia con potestades discutibles y posiblemente inconstitucionales; ataques a periodistas y medios que podrían interpretarse como frenos a la libertad de expresión; retiro del Estado como querellante de múltiples causas judiciales; promoción a jueces federales cuestionados; alteración de los procedimientos previstos para el nombramiento de jueces en la Corte Suprema de Justicia; ausencia de un presupuesto nacional (2024/2025) que permita el control  de gastos y facilite la rendición de cuentas, demoras en las propuestas de  designación de miembros del poder judicial, la permanencia de operadores judiciales, así como retrasos inexplicables y conductas erráticas en la frustrada sanción de la ley de ficha limpia, entre otras.
  • Paradójicamente, el presidente Milei no ha sabido sacar provecho, para relanzar la lucha contra la corrupción, del clima creado por la confirmación de la condena a Cristina Fernández de Kirchner (primer presidente en serlo), cuya investigación judicial fuera realizada en tiempos de Mauricio Macri, defendida por el ministerio público fiscal durante la presidencia de Alberto Fernández y obtuviera condena judicial -con posterior detención domiciliaria- en tiempos de su actual gestión
  • Argentina sigue careciendo de una política pública anticorrupción visible, potente, perdurable y eficaz que dé respuestas de manera sistemática y transversal a un problema de esta magnitud. Evidencia de ello sigue siendo el desteñido rol de la Oficina Anticorrupción (OA), que en la práctica sigue sin dar señales de independencia, neutralidad y continuidad jurídica, constituyéndose en querellante -o dejando de hacerlo- en las causas judiciales más emblemáticas en la materia, según el color y humor político de turno y las órdenes emanadas por el poder ejecutivo.
  • Vale como demostración la reciente orden del gobierno impartida a la Unidad de Información Financiera (UIF) de retirarse de todas las causas judiciales en que dichos organismos se habían constituido en parte querellante por delitos cometidos en perjuicio del Estado, poniendo incluso en riesgo la continuidad de algunos procesos”.
  • “La Oficina Anticorrupción es una institución directamente vinculada al poder de turno y paradójicamente dependiente de quienes debería controlar, limitándose en la práctica a funcionar como una oficina de recomendaciones, muchas de las cuales faltan o llegan a destiempo. No existe un organismo independiente que pueda monitorear la corrupción gubernamental en tiempo real. Los escándalos de corrupción más importantes alumbrados durante la era Milei fueron revelados por filtraciones e investigaciones de prensa.”
  • “La calidad institucional ha profundizado su deterioro cumplida la primera mitad de la gestión de Javier Milei. No puede dejar de señalarse que entre las leyes prioritarias del gobierno, no existe referencia alguna a un proyecto que promueva el dictado de una nueva ley de ética pública, algo que tampoco hicieron prioritario sus predecesores Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri o Alberto Fernández. La vieja ley vigente ha demostrado ser completamente ineficiente para regular -de manera efectiva y punitiva- las conductas reprochables de los funcionarios públicos, o impedir los conflictos de intereses, o disuadir la tentación de hacer negocios con empresarios amigos. No resulta casual que estemos frente a uno de los gobiernos con mayores casos de conflictos de intereses, que abarcan áreas tan diversas como salud, minería, petróleo y gas, entre otras. En síntesis, no se ha impulsado una ley de ética pública que regule conductas y obstruya la captura del Estado por grupos poderosos con capacidad de producir normas jurídicas favorables a sus intereses”.
  • “El proceso de designación del Defensor del Pueblo de la Nación, máximo contralor instituido por la Constitución reformada de 1994 y que se encuentra vacante hace más de 16 años (desde 2009), ha comenzado a desarrollarse a partir de una intimación de la Corte Suprema de Justicia al Congreso de la Nación, y no porque el actual gobierno lo haya tenido entre sus prioridades.
  • “Entre las claves del estancamiento de la lucha contra la corrupción, bajo la nueva conducción de Milei, resaltan las restricciones impuestas a la Ley 27.275 de acceso a la información pública (y a su decreto reglamentario) establecidas por el decreto 780/2024, que incorpora numerosas excepciones al principio general de máxima publicidad, las que por su amplitud y generalidad podrían facilitar a los funcionarios incumplir con su obligación de proveer información. Esta peligrosa regulación sucede -llamativamente- en medio de un gobierno que se jacta de blandir la bandera de la desregulación. En palabras de Transparencia Internacional del IPC 2024: “Las crecientes restricciones a la información y participación pública son uno de los obstáculos más importantes en toda la región. En Argentina, un nuevo decreto definió los conceptos de información pública y privada, limitando el acceso de la gente a la información, mientras que la cantidad y calidad de las respuestas del poder ejecutivo a las solicitudes de información disminuyó”.
  • La responsabilidad de esta debilidad construida no es únicamente del poder ejecutivo. Cada uno de los otros poderes conlleva su peso en el resultado frustrante de la lucha contra la corrupción El parlamento argentino, con su nueva composición tiene el desafío de demostrar interés y compromiso por  rescatar los temas de la transparencia, ponerlos en debate y generar nuevas normas que propicien una tarea de prevención y combate a la corrupción de forma sistémica. Por otra parte, la ausencia de información sobre buena parte de las decisiones administrativas y las disposiciones firmadas por las presidencias en ambas Cámaras, no hacen sino sumar oscurantismo. Por su parte; el poder judicial (especialmente la justicia federal) continúa con sus idas y vueltas, su morosidad, y su evidente actitud pendular. La condena a varios jueces federales por corrupción, entre ellas la acontecida recientemente contra el ex magistrado Walter Bento (cuya defensa inicial estuviera a cargo del actual Ministro de Justicia), dan un poco de oxígeno a un fuero que avanza con parsimonia a la hora de condenar a ex funcionarios, y disuadir con ello conductas similares de aquellos que detentan el poder”.
  • Las acciones y omisiones del gobierno de Javier Milei, imponen  advertencias para el 2026, ante lo que podría constituirse en un creciente deterioro institucional.”
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    Britos se reunió con Julio Alak y coincidieron en la necesidad de un nuevo Pacto Fiscal para los municipios

    El intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos, mantuvo un encuentro con su par de La Plata, Julio Alak, en el marco de la reunión del Consejo Federal de Intendentes desarrollada en la ciudad de Paraná.
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    Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

    En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la ciudad de Chivilcoy llevó adelante un emotivo acto con la participación de la vicepresidenta Victoria Villarruel y el intendente Guillermo Britos, junto a veteranos, instituciones y vecinos.
    Previo al inicio formal, la vicepresidenta dialogó con excombatientes, escuchando sus historias y saludando personalmente a cada uno. En ese marco, destacó el sentido del encuentro:
    “No es un acto partidario. Es un acto en el cual recordamos a nuestros veteranos, sin banderas políticas, sin cuestiones que no tienen que ver con la fecha”.
    Durante la ceremonia se realizó el izamiento del pabellón nacional, la entonación del Himno y un minuto de silencio en memoria de los caídos. También se colocaron ofrendas florales en el monumento y se entregaron reconocimientos a los héroes locales.
    Uno de los momentos más significativos fue el discurso de Oscar López presidente del Centro de Veteranos, quien expresó con emoción: “Los que volvimos tenemos la obligación de malvinizar. No hay que olvidar que la tierra de Malvinas quedó manchada con sangre de compañeros argentinos”.
    Además, remarcó el profundo impacto de la guerra: “Es una herida que está ahí adentro y nunca van a poder sentir lo que siente un veterano de guerra”.

    Por su parte, el intendente Guillermo Britos subrayó el crecimiento de la convocatoria en los actos conmemorativos y el compromiso permanente de la comunidad: “La causa Malvinas no tiene ninguna división partidaria, electoral ni ideológica. Es la única causa que como bien decía el señor presidente Oscar López, nos una une a todos los argentinos sin ninguna distinción. Acá no estamos haciendo política a ninguno de nosotros se le ocurriría hacer política con una causa como la causa Malvinas. Como decimos todo el año en Chivilcoy, Malvinas se celebra todo el año, por eso nuestros Héroes nos acompañan en todos los actos oficiales”.

    Para cerrar, subrayó: “Por eso este intendente municipal en representación de todos los chivilcoyanos, sin ninguna distinción los honra, les agradece y les pide que sigamos malvinizando como lo venimos haciendo. Hoy Chivilcoy realmente conoce la historia y la va a seguir conociendo. Hemos cumplido todo lo que pudimos. Falta solamente que los que quieran volver a Malvinas, puedan hacerlo y vamos a seguir peleando para eso. Sabemos que contamos con muchas voluntades para cumplirlo y por supuesto descarto que contamos con la voluntad de la vicepresidenta”.

    En principio, Villarruel refirió: “Quiero agradecerle al pueblo de Chivilcoy que acá muestra lo mejor que tiene. Sus alumnos con las banderas, las fuerzas de seguridad, las fuerzas vivas, los distintos sectores que conforman la comunidad. Gracias por acompañarnos y por estar junto a los veteranos de Malvinas y principalmente quiero agradecerle a los veteranos de Malvinas con gratitud, con humildad, el sacrificio que hicieron en m1982 al defender nuestra soberanía”.
    La vicepresidenta Villarruel hizo hincapié en el valor histórico y simbólico de la fecha, y en la necesidad de mantener viva la memoria: “Malvinas no puede ser la excusa de encuentros partidarios. Malvinas es el recuerdo, homenaje y gratitud a los argentinos que defendieron nuestra tierra”.
    Asimismo, reivindicó el rol de los veteranos: “No fueron chicos de la guerra, fueron hombres que defendieron lo nuestro”.

    Al repasar el inicio del conflicto, sostuvo:
    “Cuarenta y cuatro años atrás comenzaba la epopeya del pueblo argentino, en una operación impecable se recuperaron nuestras Islas Malvinas”.
    También recordó hechos clave de la guerra, como la muerte del capitán de fragata Pedro Giachino y el hundimiento del crucero General Belgrano, destacando el accionar de las Fuerzas Armadas:
    “Actos de heroísmo, profesionalidad y pericia demostraron al mundo de qué estamos hechos los argentinos”.
    En otro tramo, cuestionó el proceso posterior al conflicto: “Luego vino la campaña desmalvinizadora, que buscó invisibilizar y denigrar a nuestros veteranos”.
    Y reivindicó el rol de los excombatientes: “No fueron chicos de la guerra, fueron hombres que defendieron lo nuestro y fueron inmensos en su juventud”.
    Villarruel puso especial énfasis en evitar la utilización política de la causa Malvinas:
    “Malvinas no puede ser la excusa de encuentros partidarios ni el inicio de una campaña”.
    En esa línea, definió: “Es la única causa nacional que nos une a los argentinos sin diferencias”.
    Sobre el cierre, expresó su compromiso personal y político: “Nos queda la responsabilidad de que la historia no muera y de volver un día a nuestras islas”.
    Y concluyó con una fuerte consigna: “Malvinas ayer, hoy y siempre. ¡Viva la patria! Malvinas volveremos”.
    El acto contó con una amplia participación de instituciones educativas, fuerzas de seguridad, bomberos y entidades locales, consolidándose como una jornada de memoria, reconocimiento y unidad.
    La conmemoración concluyó con la tradicional Marcha de Malvinas y una invitación a recorrer muestras educativas, reafirmando el compromiso de transmitir la causa a las nuevas generaciones.

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